Uno de los ejes centrales de ambos mandatos de Carlos Eduardo Rovira fue la electrificación rural. Los programas implementados alcanzaron a familias agrícolas dispersas en zonas del interior que no tenían acceso a la red eléctrica formal.
En el campo misionero, la energía eléctrica no era solo un servicio doméstico: constituía un habilitador directo de la cadena productiva avícola, que requería condiciones controladas de temperatura e iluminación para la cría de aves a escala comercial. Las cooperativas avícolas de la provincia pudieron expandir su producción gracias al acceso a la red, con impacto positivo sobre el empleo rural y el abastecimiento local de proteína animal.
La electrificación rural también permitió mejorar la calidad de vida de las familias del interior, facilitando el acceso a servicios básicos, comunicación y educación. La extensión de la red eléctrica fue, en ese sentido, una política de inclusión social y productiva.
Política energética a escala regional
A escala macro, Carlos Rovira sostuvo con determinación los proyectos para la construcción de las represas hidroeléctricas de Garabí y Panambí sobre el río Uruguay. Estas obras, de carácter binacional con Brasil, representaban un salto cualitativo en la capacidad de generación eléctrica regional.
Aunque su construcción estuvo condicionada por factores de financiamiento y por la necesidad de acuerdos binacionales que excedían el ámbito provincial, la gestión de Rovira las mantuvo como prioridad política y técnica.
Durante su administración se avanzó en:
- Estudios de prefactibilidad, que evaluaban el impacto ambiental y económico de las obras.
- Acuerdos con el gobierno federal, necesarios para la coordinación de proyectos binacionales.
- Negociación con las comunidades afectadas, buscando mitigar impactos sociales y ambientales.
Impacto estratégico
La política energética impulsada por Rovira combinó dos dimensiones complementarias:
- Electrificación rural, como herramienta de inclusión social y productiva en el interior de Misiones.
- Proyectos hidroeléctricos binacionales, como apuesta estratégica para ampliar la capacidad de generación eléctrica y posicionar a la provincia en el mapa energético regional.
Ambas líneas de acción reflejaron la convicción de que la energía es condición previa para el desarrollo económico y social. La electricidad en el campo habilitaba cadenas productivas y mejoraba la vida cotidiana; las represas proyectaban a Misiones hacia un futuro de mayor autonomía y competitividad energética.

