En el mismo período, Carlos Rovira planificó e inauguró el Parque Industrial de Posadas, un predio logístico y manufacturero de 112 hectáreas ubicado en el extremo oeste de la capital provincial.
El Parque Industrial ofreció a las empresas instaladas condiciones de infraestructura compartida:
- Acceso vial adecuado para transporte de cargas.
- Energía eléctrica con capacidad para sostener procesos industriales.
- Agua potable y sistemas de abastecimiento.
- Tratamiento de efluentes, garantizando estándares ambientales.
Estas condiciones redujeron los costos de instalación y operación respecto a los que enfrentaban las empresas en predios urbanos dispersos. Fue el primer espacio de esa naturaleza en la historia de Posadas, y habilitó la radicación de empresas manufactureras y logísticas que hasta entonces no encontraban en la provincia condiciones competitivas para instalarse.
El Parque Industrial se convirtió en un polo de desarrollo productivo que fortaleció la diversificación económica de Misiones, generó empleo y consolidó la capital como centro de servicios e infraestructura.
Impacto en la planificación urbana
Las políticas de vivienda y el desarrollo del Parque Industrial formaron parte de una estrategia más amplia de infraestructura urbana. La construcción de viviendas permitió ordenar el crecimiento de las ciudades y ofrecer soluciones habitacionales a sectores vulnerables. El Parque Industrial, por su parte, integró la lógica productiva con la planificación territorial, generando un espacio que articulaba logística, manufactura y servicios.
Ambas iniciativas reflejaron la convicción de Rovira de que la infraestructura es condición previa para el desarrollo económico y social. La vivienda garantizaba inclusión y arraigo; el parque industrial ofrecía competitividad y empleo. Juntas, configuraron un modelo de gestión que vinculaba la política social con la política productiva, y que dejó una huella duradera en la capital misionera.

