A lo largo de sus dos mandatos como gobernador, Carlos Eduardo Rovira ejecutó la construcción de 6.300 viviendas financiadas a través de los planes de Ayuda Mutua del FONAVI, distribuidas en tres etapas:
- 5.000 unidades en la primera fase.
- 1.000 unidades en la segunda.
- 300 unidades en la tercera.
El plan de vivienda fue una respuesta cuantitativa al déficit habitacional acumulado. Pero sobre todo, constituyó una política de arraigo para familias rurales que llegaban a las ciudades sin recursos para acceder al mercado inmobiliario formal, y una herramienta de organización del territorio urbano en expansión.
El modelo de Ayuda Mutua, que involucraba a los propios beneficiarios en la construcción, redujo costos y generó un vínculo de apropiación comunitaria con el resultado. Algo que las viviendas de construcción tercerizada no producían. Este esquema fortaleció la cohesión social y permitió que las familias se integraran de manera activa en el proceso de construcción de su propio hábitat.

