Los dos mandatos consecutivos de Rovira como Gobernador de Misiones marcaron un período de transformación institucional y productiva. La gestión se caracterizó por:
- Legitimidad política amplia, expresada en el triunfo electoral de 1999 y la reelección en 2003.
- Perfil técnico en la conducción, con decisiones basadas en diagnósticos precisos y equipos de gestión seleccionados por su competencia.
- Inversión en infraestructura, como condición previa para el desarrollo económico y social.
- Protección de la actividad productiva y del empleo, en un contexto nacional de crisis y recesión.
- Modernización institucional, con una administración provincial orientada a la eficiencia y la planificación estratégica.
Al término de su segundo mandato en 2007, Misiones contaba con una estructura institucional más sólida y con una base de infraestructura que permitía proyectar políticas de desarrollo en el mediano y largo plazo. La gestión de Carlos Rovira como gobernador aseguró su liderazgo político y lo posicionó como referente central en la política misionera.

