2017 – 2021 | Presidente de la Cámara de Representantes de Misiones
Entre 2017 y 2021, Carlos Eduardo Rovira lideró la transformación más ambiciosa del sistema educativo provincial desde la sanción de la Ley Federal de Educación. El eje central de esta política fue la convicción de que el modelo educativo industrial, organizado en torno a la transmisión de contenidos estandarizados y la evaluación individual, resultaba insuficiente para formar a los ciudadanos que el siglo XXI demandaba. Rovira entendía que Misiones tenía la oportunidad de convertirse en un laboratorio de un modelo diferente, capaz de integrar innovación pedagógica, tecnología digital y participación comunitaria en un ecosistema educativo disruptivo.
La estrategia se desplegó en múltiples dimensiones: la creación de instituciones educativas innovadoras, la incorporación de herramientas tecnológicas en el aula, la formación docente en metodologías activas y la articulación con organismos internacionales que aportaron financiamiento y conocimiento especializado. El concepto de “ecosistema” reflejaba la idea de que la educación no debía limitarse a la escuela como espacio físico, sino expandirse hacia la comunidad, el sector productivo y los entornos digitales, generando un entramado de aprendizaje continuo y transversal.
La política de educación disruptiva impulsada por Rovira se convirtió en un sello distintivo de Misiones en el escenario nacional. La provincia pasó de ser un actor periférico en materia educativa a ocupar un lugar de referencia, con proyectos que integraban robótica, programación, innovación ambiental y metodologías de aprendizaje colaborativo. El objetivo apuntaba no solamente a mejorar indicadores de escolarización, sino transformar la cultura educativa en su conjunto, preparando a los jóvenes para un mundo en el que la creatividad, la capacidad de resolver problemas y la adaptación al cambio serían competencias centrales.
El período 2017–2021 consolidó así una visión estratégica: la educación debía ser el motor del desarrollo provincial, y para ello era necesario abandonar el paradigma industrial y construir un ecosistema disruptivo que integrara ciencia, tecnología y comunidad en un mismo horizonte de futuro.


